Dejé a un lado mis dudas, mis miedos, mis porqués...y junto a ellos mis sueños, mis virtudes y mi alma... porque tenía que seguir adeante tan deprisa como pudiera y sin mirar atrás...

Había sido duro, demasiado duro para quedarme con la parte bonita...así que sacrifiqué todo lo que había llegado a conseguir... como si de una casa abandonada se tratase, tapé cada mueble con una sábana e hice correr la voz de la existencia de una maldición para que nadie más entrase... Seguí mi camino pintando una sonrisa cada mañana, creyendo y haciendo creer que todo había cambiado, que el tiempo que pasaba alejaba cada vez más el dolor y las ilusiones rotas... Ahora que soy sincera, creo que desd entonces todo fue a peor, supongo que una vida no se puede olvidar sólo con taparla con un par de copas, falsas sonrisas y algunos guiños en un bar.

"Todo cambia"...sí, pero olvidaron la segunda parte..."y sigue cambiando"...